Y no solo eso, sino que influye nuestro estado emocional, alterando y determinando nuestra conducta. La música nos incita a beber más alcohol, a ir por más productos de los que en realidad necesitamos cuando nos encontramos en alguna tienda, o quizás a incurrir en actos que pueden atentar contra nuestros principios morales.

El rendimiento se optimiza debido a la música frenética: generalmente la ira se conceptualiza como una emoción negativa, pero puede ser canalizada con la idea de alcanzar resultados que sean positivos. Cuando se hace presente la ira, esto nos facilita la concentración en la recompensa, pero además incrementa el tesón y hasta aporta una dosis de optimismo con la que se puede afrontar los retos.

De acuerdo a una investigación llevada a cabo por la Universidad de Stanford y el Boston College, algunos estudiantes fueron dispuestos para jugar un videojuego. Antes de iniciar la actividad algunos participantes se dedicaron a escuchar música neutra, animada o frenética. Ante ello, las conclusiones se mostraron reveladoras: los estudiantes que escucharon música frenética, alcanzaron una mejor estimulación y además reportaron mejores resultados, ya que se encontraban más predispuestos para ejecutar la tarea.

La música hace que estemos predispuestos al amor: Si lo que buscamos es dar una buena imagen ante otra persona, entonces la música resulta un elemento decisivo, sobre todo si se trata de música romántica en el fondo. Aunque esto suene un poco a mito popular o quizás a cliché, pero en una investigación llevada a cabo por la Universidad de Bretagne-Sud ha podido ser confirmada dicha máxima.

Los investigadores se encargaron de reclutar a mujeres jóvenes, las mismas fueron invitadas a  esperar en un salón. Mientras duró el tiempo de espera, por los altavoces del salón se  retransmitió música neutral, o música romántica. Luego de transcurridos unos diez minutos, las mujeres conocieron al entrevistador, que en un momento determinado de la entrevista, flirteó con cada una de ellas pidiéndoles su número de teléfono móvil. Lo que ocurrió, fue que solo el 28% de las mujeres que escucharon música neutral antes de la entrevista le proporcionaron el número al entrevistador. Mientras que un 52,5% de ellas que escucharon música romántica fueron las que accedieron a suministrar su número de teléfono. Notándose contrastes bien significativos.

El dolor puede ser atenuado por la música: cuando se trata de mitigar el dolor, existen algunos pequeños trucos, y no se trata de tomar un analgésico. Diversos especialistas tienden a recomendar el consumo de fármacos, pero que este se convierta en el último recurso, ya que se puede echar mano de otras técnicas a fin de sentirse mejor. Con relación a una investigación que fue realizada en la Bishop ‘s University, se pudo demostrar que cuando se escucha música, ello conlleva propiedades que pueden aliviar el dolor.

En esta oportunidad, los especialistas acudieron al reclutamiento de ochenta personas, a quienes le administraron estímulos con los que se les causaba un leve dolor emocional. algunos permanecieron en silencio, otros desviaban la mirada, mientras que otros se dedicaban a contemplar diversos cuadros famosos, en el caso de un tercer colectivo, se encontraba escuchando la música que les agradaba. De esta manera, se pudo apreciar que los que escuchaban música reportaban una menor ansiedad, menor percepción de dolor, y además un incremento en la tolerancia al mismo si se comparaban con los otros sujetos de los grupos.