Existen autores que señalan que en el caso de hacer oraciones, las religiones permiten el empleo de la música la cual las eleva como una experiencia mística de mayor carácter. Y es que el canto, se presenta como uno de los medios que cuenta con más eficacia al momento de internalizar en el corazón la verdad espiritual. La música se incrusta a menudo en la memoria, lo cual se encarga de recordar la palabra de Dios, incluso si se trata de un tema que ha sido aprendido durante infancia, pues el fin último es que las tentaciones pierdan su poder. En tal sentido, la vida comienza a adquirir un nuevo significado y también un nuevo propósito, a través del cual es impartido el valor y la alegría hacia otras almas.

Cuando se trata de un servicio religioso, el canto suele ser tan importante como la oración. Y es que en realidad, si lo miramos desde la espiritualidad, más de un canto se trata de una oración. Cuando se conduce al Redentor hacia el umbral de lo infinito, las personas se inundan con la gloria de Dios, de este modo alcanzan a comprender los temas de alabanza y acción de gracias elevados por el coro celestial. Es posible que se despierte el eco del canto de los ángeles que hace vida en los hogares terrenales, donde los corazones se acercaran a los cantores celestiales. Aquí es donde la comunión con el cielo, se inicia en la tierra.

Para quien es creyente, mantiene el ferviente pensamiento en que el evangelio afecta en todos los aspectos de la vida. Es por esta razón, y dado el vasto potencial de la música tanto para el bien, como para el mal, que no podemos ser indiferentes ante ella. Si bien es cierto, contamos con gustos en cuanto a la música que varían en gran manera de un individuo a otro, pero en el caso de la música para la oración, se sugieren principios que podrían moldear tales elecciones.

La “música sacra”, que también ha sido llamada música religiosa, se comporta como una expresión que es usada para designar a ese tipo de música que se centraliza en Dios y en temas bíblicos y cristianos. En la mayoría de los casos se trata de música que ha sido compuesta con el fin de ser utilizada en los cultos, en las reuniones de evangelización o en la devoción personal y la misma puede ser música vocal o instrumental. Sin embargo, no toda la música puede ser considerada sacra/religiosa. La música sacra no debe evocar asociaciones seculares o quizás invitar a la conformidad con normas mundanas de pensamiento o comportamiento de la sociedad en general.

Cuando se trata de Música secular, esta es la música que esta compuesta para ambientes que son ajenos al servicio de culto o de devoción personal. Tales canciones apelan a los asuntos más comunes de la vida y a las emociones que son básicas del ser humano. Esta música proviene de nuestro ser interior y se encarga de expresar la reacción del espíritu humano hacia la vida, el amor y el mundo en donde el Señor nos ha colocado. La música elevar o degradar moralmente al ser humano, y aunque esta no se encuentra destinada a la alabanza de Dios, también puede tener un lugar legítimo dentro de la vida del cristiano.