No existe un lugar en donde no se encuentre la música en la sociedad, y no solo hacemos referencia a aquellos que se dedican profesionalmente a ella, sino a cada persona que tiene el conocimiento de cómo tocar un instrumento o cantar tan solo por placer. La música tiene la capacidad de unirnos a todos los niveles.

Es por ello que aprender a tocar algún instrumento se trata de una de las mejores decisiones que podemos tomar en la vida ya que la música puede convertirse en nuestro gran aliado. Para algunos podría tratarse de una pérdida de tiempo tocar un instrumento y no intentar hacerlo de una forma profesional. Aunque más allá de esa opinión, tocar música tan solo por placer resulta algo que abrirá algunas puertas que no nos esperábamos.

Cuando se sabe tocar algún instrumento se suelen abrir puertas para conocer más personas

Aparte de brindarle a otros tu arte y con ello la forma de pensar que valga acotar ha de ser bastante especial, se abren las puertas de una nueva forma de expresión. Es posible que en algún momento de la vida, todos hayamos deseado adentrarnos en el mundo de la música pero no hemos podido hacerlo, o quizás no nos hemos atrevido. Pero ahora que ya no somos tan chicos, pensamos que es demasiado tarde, pero la respuesta contundente a ello es no. Hay que mantener presente que nunca es tarde cuando se desea aprender a tocar un instrumento.

Beneficios

Es posible que no tengamos 20 años, por lo que podemos pensar que esta va a ser una tarea muy difícil si lo que buscamos es ser una estrella del rock, o quizás es casi imposible formar parte de una gran orquesta, pero estamos seguros de que existen otros motivos para aprender.

La música no es tan solo algo de aquellos que son famosos ya que se dedican a tocarla, también se conforma como la base de nuestra sociedad y de nuestra cultura. Sin la existencia de los músicos callejeros y espontáneos nuestro día a día podría convertirse en algo mucho peor. Y aunque suene extremo, sin la música no seríamos nada. Todo tiene una explicación.

La música siempre ha estado ahí: desde la prehistoria, ha formado parte de rituales y celebraciones en los que todos formaban parte de la música, no existía el concepto de artista y espectador, la música tan solo formaba parte del culto y todos se dedicaban a poner su grano de arena. Sin alguna preocupación por hacerlo bien o mal o por la virtuosidad.

La música nos hace disfrutar, es placentera y si no piensas de esta manera es porque no lo has hecho nunca. Tan solo hace falta ver que los niños desarrollan esta inquietud desde que aún son bastante pequeños e intuitivamente se dedican a aporrear objetos con la simple intención de hacerlos sonar y disfrutar con ello. La música nos inspira sin importar cual sea la disciplina artística pues todos en algún momento han buscado inspiración en la música. Siglos atrás existían músicos que se dedicaban a tocar para pintores, escritores o escultores, en la actualidad es raro entrar en algún taller artístico y no encontrar un aparato de música. E incluso si no eres artista, si hace funcionar el cerebro escucharla, imagínate producirla.